martes, 20 de noviembre de 2012

Día de decisiones erróneas, me quedo, me voy. me agarro la cabeza fuertemente y trato de despertar porque esto parece realmente un sueño. salgo de casa y el ruedo me aturde, muchos autos, mucha gente. Y de pronto, escucho el mar.
No se como he llegado hasta aquí, pero tengo paz, puedo respirar a gusto, me siento libre.
Dejo el mundo atrás, me pierdo en el aire, y desaparezco.
Estaba apunto de explotar necesitaba tranquilidad.

(hace 20 minutos aproximadamente que me quede en blanco y no se que decir y explicar lo que siento.
 Me acorde de un poeta argentino que se llama Olivero Girando, Olivero tiene un poema titulado "Llorar a lagrima viva". En el expresa ese momento que no podemos ver porque estamos llorando, llorando de rabia, de odio y dolor.) El siguiente link es un fragmento de la película "El lado oscuro del corazón  que retrata la vida del poeta.

Llorar a lagrima viva - Oliverio Girondo

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuies y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!