miércoles, 12 de diciembre de 2012

Llenando la maleta de vacio y de nada, o de poco


El puto asfalto se ríe de mis pasos, como si fura gracioso andar pateando tu propio corazón por las calles ¿pero si no queda otra?...
apago la luz para esconder el miedo y camino sin rumbo por lo que antes era un sueño, color de rosa, color verde, negro, amarillo. que importa el color si después de todo era otro sueño y como todo sueño termina al despertar. Y vuelvo a la realidad hipócrita del mundo inmundo en el que abito, mientras recuerdo a Wilde diciendo que "se les olvidó mencionar que las pesadillas también son sueños".
Me pellizco y esputo una ligera sonrisa pensando que quizás me pueda despertar, pero ni en las pesadillas mas tétricas, precipitosas o mortificantes, el dolor duele tanto. Mi viejo amigo Oliverio un dia dijo a la muerte que "a veces una herida te recuerda que estas vivo", ni que lo digas, Con este esguince de corazón me siento tan vivo que parezco un muerto, un zombie, la tortuga de la ventana de Johari. Un espantapájaros entregado a la tormenta, un cuenco sin fondo llenándose de mierdas, de sentimientos insulsos y trémulos.
Que sencillo es huir por la puerta de atrás, olvidándote que existe un mundo que un día te rodeaba, llenando una maleta de respuestas reproches y por si acasos, y cobardemente partir bajo la luz de un cigarro.