domingo, 10 de febrero de 2013

Sin ventanas ni puertas


Nada que hacer en un domingo
que celoso margina mi voz
y la convierte en insulsos caracteres
que tratan de simular
lo que aparentan ser pérfidos sentimientos
que caminan por la casa perdidos
buscando tus piernas para acobijarse
y enmarañar las pieles en la amalgama de tus besos.
Me siento a escribir y no escribo
miro la hora y el tiempo esta muerto
cierro los ojos y sonrío
y pienso en un domingo siniestro
en una habitación vacía
sin ventanas ni puertas.