viernes, 4 de julio de 2014

Días de extravío

A veces trato de trasmitir lo que en vena casi ni siento,
puedo ver colores y sin embargo nunca amanezco.
La luz de luna nos fue escasa esta noche,
pero el calor en la cama compenso nuestras horas.

Tres días extraviados entre las sabanas,
y aun no pedimos rescates.
Las botellas se terminan,
Y el ultimo whiskys barato se ha puesto en pesimista.

Yo solo atino a recostarme en tus pequeñas colinas,
y caigo exento al escuchar tu voz de ensueños.
Pasa el tiempo me despierto y empezamos de cero,
coges el vaso con hielos y los derrites en mi infierno.

No ha llovido ni nada desde que desaparecimos,
y creo que ahí fuera aun quedan restos de un mundo perdido.

Llenamos de humo hasta el último poro,
Y besamos cada rincón del cuarto.
Dilatamos las pupilas sin parar de asombrarnos,
e invertimos el tiempo sin ni siquiera pensarlo.

Nos volvimos tan pulcros enguarrando el espacio,
Que nos sentimos suicidas al juntar nuestras manos.




“Las horas pasan volando
como una bandada de segundos,
que aletean al compás de los pájaros.
Mientras que las penas naufragan
en dos peces de hielo.
Lo cotidiano nos viste de negro a diario
Y nos venda los ojos de insulsa rutina.”