domingo, 1 de marzo de 2015

Resiliencia

Cayo el Rey y se vendió la reina
como una ciega en trance.
Dimos gritos y tumbos
y tanta transigencia terminó en libertinaje

La noche siempre es bohemia
hasta que llega el invierno.

Las calles se quedan sin humo,
y en el aire solo hay vahos.
Los bares rebalsan sabor a estiércol
y mi mente es un desastre.

No conjeturo mis pensamientos
y mi sombra me recuerda que cuando apague la luz
volveré a quedarme solo.

veintisiete ovejas me saltan antes de dormir.
La ultima era negra
y casualmente usaba tu rimel.

Así pasan mis meses
congelados de ausencia.
asi cuento las horas
sin temor a mi demencia.

Caro pague tus pechos
por un sabor putrefacto.
El miedo me tubo inmóvil
y tu presencia marchitado.

Si miras para arriba desde el fondo
siempre se ve todo más claro.
Si bajas al infierno es rojo
si subes hasta el cielo es blanco...
... ¿Y los matices donde quedan?
¿Quizás en un intermitente naufragio?

Trepo por las envergaduras de los restos,
y en la cima un espejo.
uno nunca termina de encontrarse
hasta que abre los ojos y ve en la vida un reflejo.

Pudimos ser y no fuimos,
y fuimos sin poder ser.
No nos vimos por no abrir los ojos,
Sino por no querer ver.



"La capacidad de recuperarse del fondo de un abismo de tragedias,
esta en la capacidad por aprender a querernos,
a entender y a valor el apoyo que nos dan los que nos rodean"