domingo, 14 de abril de 2013

Verte

Me dejaste caustico, inerte. Con la sensación de que el mundo dejaba de respirar por nosotros, perdiendo nuestras miradas entre las mil horas que aparentemente tardan nuestras pestañas en juntarse y volverse a soltar. Abro los ojos por la mañana y ahí te tengo a mi lado acorrucada, sintiéndote viva, sonriente, feliz. Creo que una eternidad de eternas vidas no bastarían para agradecerte que estés aquí, gracias por mantenerme vivo, si es a tu lado nunca quiero dejar de existir.