Cada segundo que pasa, es un minuto menos que falta.


Siempre nos falta menos de lo que parece faltarnos, pero al ver o creer que poco nos falta nos impacientamos y perdemos los nervios y el tiempo que en cámara lenta nos une en un principio y un fin, de solo palabras y algún que otro cigarro.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Palomas en Madrid

Ni vos sos un milagro, ni yo una causa perdida. Pero acá estamos. (Parte II)

Ni vos sos un milagro, ni yo una causa perdida. Pero acá estamos. (parte 1)