Prisionero
Preso soy de mis palabras que oculto a mí mismo. Preso soy. Yo soy preso. Y el abismo que habito es el destino incondicional en el que vivo. Tengo una condena escrita detrás de los dientes, una colección de cosas que nunca dije a tiempo y algunas mujeres que todavía caminan por mi memoria sin saber que siguen viviendo allí. He aprendido que uno también puede pudrirse en silencio, levantarse por la mañana, preparar café, saludar a los vecinos y llevar un cadáver perfectamente acomodado dentro del pecho. No hace falta una celda para estar encerrado. A veces basta una habitación conocida, un vaso medio lleno, una madrugada demasiado larga y el nombre equivocado apareciendo cuando cierras los ojos. Yo he sido carcelero y prisionero, he escondido las llaves y después he llorado porque nadie venía a abrirme. He querido mal. He querido tarde. He querido cuando ya no quedaba nadie al otro lado de la cama, y también he dejado escapar a personas por el estúpido orgullo de creer que siempre habrí...