El Capitan
El Capitán no tenía parche en el ojo ni pata de palo, tampoco un ave al hombro ni un botín escondido en alguna isla remota. No era ese tipo de capitán. Navegaba mares distintos, en los que el viento traía versos perdidos y las olas teñían las sonrisas de verde jardín. Miró una foto que el tiempo había dejado entre las páginas de un libro. No sabía cuándo la había guardado, pero ahí estaba, atrapando un instante que aún latía dentro de su pecho. Recordó aquella puesta de sol en Madrid, el reflejo dorado tiñendo las calles, y tus labios envenenando los suyos con la calma de un beso que sabía a despedida. El sol se apagaba lento, escondiéndose bajo la falda de la noche, mientras la luna, orgullosa y altiva, se alzaba con su ejército de estrellas. Recordó cómo pelearon juntos contra las nubes que amenazaban con arruinar la historia que aún no querían dejar de escribir. Pero las batallas no son eternas y, cuando menos lo esperaba, el destello de tus ojos se perdió entre sombras. Y al des...