Aparecemos y desaparecemos como por arte de magia, como si alguna especie de metamorfosis, nos pillara en medio de la noche y hace de nuestras vidas un efecto mariposa, donde saltamos de mundo en mundo y volvemos a despertar. Me voy a volar, a buscar musas debajo de rocas o arboles invertebrados de esos que llaman genealógicos. Viajo en el tiempo por raíces , por épocas, y sueño con escritores y poetas los cuales merecen mi mas inmensa reverencia, mi mas inmensa gratitud, por haberme acompañado a lo largo de eternas frases y historias, que me enseñaron a comprender un poco mas porque escribo. Aprendí a descubrir matices de diferentes colores y formas. Aprendí que "TODO OBJETO QUE NOS RODEA PUEDE SER PARTE DE UN VERSO, SI ASÍ LO ACOMPAÑAN LAS PALABRAS." Solo es cuestión de saber guiar, tener buen gusto por leer y sobretodo saber escuchar...
Ventanas: El deseo es un cuchillo apoyado contra el vidrio. Parte 1
Ismael Carrasco se masturba cada noche frente a la ventana. Un animal joven, veinte años y un corazón que late como tambor en el pecho. La luz apagada, las cortinas apenas abiertas. Se cree invisible, pero no lo es. Clara lo sabe. Clara lo goza. Desde enfrente, a los veintiséis, no corre la persiana: se desnuda como quien ofrece un crimen en cuotas. Cada prenda que cae es un disparo mudo contra su inocencia. Él aprieta la mano, jadea, se ahoga en el silencio del cuarto. Y justo cuando la vergüenza lo parte en dos, ella sonríe. Una sonrisa que no redime, que incendia. Clara: puta de lujo, actriz de madrugada. Los autos la esperan abajo, hombres trajeados que la huelen como si fuese un licor caro. Vuelve de madrugada con los ojos rojos y el pelo torcido, pero la convicción intacta: volverá a Los Ángeles, aunque deba tragarse todas las noches del mundo. Promete ahorrar, promete quemarse. Lo dice con la voz seca de quien ya ha visto la derrota y aún así insiste en el regreso. Ismael escrib...
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