Maria

¿Dónde te encuentro, dulce María?

Te he perdido en los confines de la red

y ya no duermo sin la huella de tus palabras.


Necesito, con la urgencia de quien respira,

poner mis ojos en el temblor de tus expresiones.

¿Dónde estás, María?

Mis días siguen girando en tu sombra,

mis pensamientos te buscan

como si el mundo entero fuera un eco de tu nombre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Palomas en Madrid

Ni vos sos un milagro, ni yo una causa perdida. Pero acá estamos. (Parte II)

Ni vos sos un milagro, ni yo una causa perdida. Pero acá estamos. (parte 1)